Catherine Domain

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La Gran Evasión concibe el viaje como un aprendizaje constante, como una forma de conocer la cultura de un país. No hay mejor herramienta para viajar, para aprender y para soñar que los libros. Catherine define con maestría y poesía lo que representa para ella estos objetos. “Los libros son tierras incógnitas, los lectores sus exploradores”. Catherine mil gracias por abrirnos las puertas de tu librería, de tu universo, y hablar con nosotros.

Con apenas 18 años, en la década de los 60, decidiste romper con todo. Viajar en aquellos tiempos no era práctica habitual y más renunciando a lo que para casi todos era una vida convencional. ¿Cómo tomaste esa decisión? ¿Te consideras una aventura por vocación?

Mi madre me veía como secretaria de dirección mientras que a mi padre le hubiera gustado que fuera un chico para ser ingeniero (miembro de la Escuela Politécnica) como él, como mi abuelo, mi tío. Viendo como mi padre trataba a sus secretarias de dirección, de forma paternalista y en cierta manera autoritaria, me di cuenta rápidamente que nunca lo sería. La Escuela Politécnica no era accesible para las mujeres en aquella época, por lo que tampoco era mi camino.

Ante la sorpresa general de mi familia, obtuve un beca del American Field Service para cursar un año escolar en California. Mis padres solo tenían que pagar el viaje Róterdam- Nueva York, ida y vuelta. Durante un año, todo el resto sería cubierto por mi “familia” americana de California, en Menlo Park.

La fascinación que representó para mí ese año fue lo que me empujó y animó a querer explorar el resto del planeta. Descubrir una cultura, una forma de vida totalmente distinta a la mía, me entusiasmó e hizo viajar por todas partes.

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Sueles decir que para viajar no importa la época pero, sin duda, mucho ha cambiado desde que empezaste a recorrer el mundo. ¿Qué echas de menos de esa forma primitiva de viajar?

En efecto, hay cantidad de lugares a los que nunca regresaría sin un motivo u objetivo concreto, para no echar a perder mis recuerdos. Por ejemplo en una ocasión rechacé un crucero, encima era gratuito. Escuchando a los navegantes me di cuenta que hice bien. De haber aceptado me hubiera creado recuerdos distintos.

Numerosos autores de finales del siglo XIX y principios del XX comenzaban por entonces a echar pestes del turismo, que es una industria que acaba con su propio objeto. Lo que mata es la multitud, los grupos. Es necesario que todo el mundo viaje pero en la medida de sus posibilidades físicas y psicológicas. Es bueno viajar solo, de lo contrario es como acudir al cine. No ofrecemos nada y solo recibimos imágenes.

Mi abuelo materno era librero. Una vez viudo y jubilado empezó a hacer un gran viaje al año. Lo preparaba con todos los libros que pudiera recabar sobre el lugar. Aprendía la lengua. Esa preparación, ya por entonces, me impresionaba mucho. Aquel esmero no lo pude aplicar a mí misma ya que viajaba muy lejos y durante mucho tiempo.

Mi abuelo paterno, capitán de viajes de larga duración- “long cours”- dejó en la casa familiar de Hendaya una cantidad increíble de recuerdos: conchas, lanzas, muebles chinos, figuras de dragó…. Objetos que me hacían soñar.

Uno de los motivos para abrir la primera librería de viajes del mundo era tu dificultad para encontrar documentación específica. Hoy la información está al alcance de todos hasta el punto, es el caso en España, que algunas librerías se han visto obligadas a cerrar. ¿Cómo ha evolucionado Ulysse y cuál es el secreto para sobrevivir?

 Hay que adaptarse a los tiempos y en la medida de lo posible prever.

¡En mi caso nunca he querido “crecer” ni encontrarme a la cabeza de una cadena! Al principio por incompetencia contable, después porque el cargo de jefa no me convence. Soy demasiado “autoritaria” y formar un imperio no va conmigo. Solo necesito tiempo para vivir para la familia, los amigos, los clientes y los viajes.

Desde 1982, empecé a ver las posibilidades que iba ofrecer la informática pero, en aquellos tiempos, estaba fuera de mi alcance. Esperé que bajaran los precios. En 1997 di el salto: ordenador, software… lo que me permitió crear la web de Ulysse. Comprendí que Internet era un mundo en sí mismo pero que me sería útil a nivel de comunicación.

Con el discurrir de los años he apostado por los libros descatalogados, difíciles de encontrar en detrimento de los nuevos, los cuales se encuentran por todas partes. En cuanto las novedades solo conservo lo que considero lo mejor. Esto me lo hado la experiencia.

En tiempos de crisis, intento superar la adversidad, me protejo. Enciendo la calefacción lo justo, limito los pedidos…

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Tu librería siempre ha sido punto de reunión de viajeros. Anónimos o escritores, exploradores, ilustradores de enorme prestigio como Nicolas Bouvier, Théodore Monod, Hugo Pratt… En esta línea, a principios de los noventa creaste el Cargo Club. ¡Háblanos de esta iniciativa, de su magia¡ ¿Conservas algún recuerdo especial de estos encuentros?

El Cargo Club nació en 1993 tras la publicación del libro de mi amigo Hugo Verlomme “Le guide des voyages en cargo”. Pensaba que el viaje en carguero era largo, caro y pesado. Al contrario de lo que debería ser porque se dirige a gente interesante: amantes de la mar, que quieren ir lentamente, que ahorran para viajar de esa forma y que quieren disfrutar de la esencia del viaje, adaptándose a las circunstancias. Nunca se está seguro de partir o llegar al lugar ni al instante planeado. La carga es la reina, la prioridad.

Un día en la plaza de la Bastilla vi a muchos moteros, hablando, intercambiando piezas de recambio. Me dijeron que lo hacían en una fecha fija. Eso me sirvió de inspiración y decidí de hacer lo mismo con los cargos. Elegí como día, el que las sirenas de los bomberos suenan en toda Francia. El primer miércoles de cada mes. La cita es siempre a las 18h 30.

Decido del mismo modo que cada uno traiga algo de beber, de picoteo, vasos de plástico… La idea es compartir. Esa es la condición para quién quiera venir.

Por el contrario no me gusta desvelar la magia. Es imposible describir los Cargo Clubs, ni por escrito ni al teléfono. Es más soy un tanto disuasoria cuando me preguntan cómo va, qué ocurre. Si uno está interesado ha de acudir al encuentro.

Lo único que puedo decir es que se desarrolla cada mes excepto en enero. Lo hacemos fuera, delante de la librería, independientemente de la temperatura.

Cuando tenemos autores invitados (hubo cuatro en la edición de mayo. Los de la foto más un piloto de Air France que relató sus memorias) ni hablar de anular. Si llueve, paraguas y para adelante.

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En verano, de finales de junio a finales de septiembre, Ulysse cuenta con una “hermana” en Hendaya. ¿Qué representa para ti ese lugar y el País Vasco?

Mi bisabuelo, que era director de la empresa Saint Gobain, de camino a Madrid tuvo una avería en Hendaya, en una época en que hacía falta al menos ocho días para reparar su coche, un Hispano. Tuvo que pasar ahí unos días y en un momento se fue a jugar al casino, ubicado en el 2, Boulevard de la Mer. Un jugador había perdido todo y mi bisabuelo le compró de nuevo su villa junto a la playa de Hendaya. Hablamos de 1900. Desde entonces la familia pasa ahí las vacaciones. Es inevitable, en fin, que se creen vínculos con el la región, el pueblo vasco, la mar.

Desde el 2000 buscaba un local con vistas al mar para llevar ahí una jubilación activa. Cuatro años más tarde, en 2004, solicité visitar un local frente al océano. Para mi enorme sorpresa ese local era otra vez el 2, Boulevard de la Mer. ¡Flechazo inmediato ! En 2005 abrí la librería de Hendaya, en el mismo lugar donde se encontraba la sala de juego donde mi bisabuelo…

En definitiva, el País Vasco es mi hogar. El lugar donde nos juntamos en familia. Amo a los vascos: trabajadores, cantantes, vividores, voluntariosos, viajeros … Me gusta su forma de ser, con sus cualidades y sus defectos.

Cómo hemos comentado, La Gran Evasión siente una especial debilidad por la faceta literaria y exploradora del aventurero francés Pierre Loti. En cierto modo estás bastante ligada a su figura y creaste un premio que lleva su nombre. ¿Háblanos un poco de este escritor, para muchos desconocido, y del libro ganador del concurso literario 2017?

Pierre Loti es uno de los primeros escritores de viajes franceses. Oficial de marina viajaba por el mundo entero y a través de sus novelas relataba con brillantez sus vivencias. Vivió durante ocho años en Hendaya, donde murió. Se compró una casa “Bakar Etchea”- la casa del solitario-. Ahí trabajaba, disfrutaba y contemplaba la bahía de Chingudi.

Este año el Premio Pierre Loti ha sido concedido a Tanneguy Gaullier por “L’âme du Gange”. En su libro narra la travesía a pie a lo largo del Ganges, del delta a su fuente. Se trata tanto de una proeza física como de una búsqueda espiritual.

El autor estará en Hendaya en la talasoterapia de Serge Blanco- leyenda del rugby francés- del 3 al 10 de agosto de 2017. Dará ahí una conferencia y firmará ejemplares del libro en Ulysse.

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No es ningún secreto tu pasión por navegar y por las islas, lo que te llevó a crear el Club Ulysse ¿Qué te evoca la mar? ¿Dónde se encuentra tu isla preferida, aquella dónde te recluirías una larga temporada?

La mar representa una libertad total en relación a las contingencias de la vida en la ciudad pero también un sin fin de dificultades, que conlleva disciplinas vitales.

La mar evoca viajes, bellezas del mundo: bajo el agua y en sus límites. Simboliza la conjunción con la naturaleza, los elementos. Es sinónimo de magia y en definitiva un universo per se.

Has recorrido casi todo el planeta, más de 180 países aunque como comentas en alguna ocasión viajas continuamente a través de los sueños de tus clientes. ¿Somos conscientes de que no hay una única respuesta pero en los tiempos que corren, a dónde te gustaría viajar?

Me encantaría ir a Mozambique, a Ilha de Moçambique. Otro destino al que volvería sería a Birmania o a Sri Lanka, donde vive una de mis hermanas.

Nos consta que te encanta preguntar, interactuar con tus clientes, con cualquier persona que entra en Ulysse ¿Cómo te definirías como viajera? ¿Te gusta improvisar o planificar con una cierta antelación?

Me considero una viajera curiosa, tanto de los lugares como de sus gentes. Para mi viajar es poder vivir mil vidas distintas.

Lo mínimo que necesito saber, hoy en día, es cuándo salgo y la fecha de vuelta. Entre ambas puede ser la improvisación más absoluta. Si me aburro o no me siento a gusto siempre tengo previsto un plan B.

Desde La Gran Evasión defendemos la máxima del alpinista Yvon Chouinard “Es la búsqueda lo que importa. La transformación que hay dentro de ti, eso es lo que importa”. ¿Estás de acuerdo con esta frase? ¿Después de recorrer casi todos los rincones del planeta, qué valoras al viajar?

Esta máxima es exactamente la que aplico como fundadora y miembro del jurado del Premio Pierre Loti.

Para mí, lo más importante es saber el impacto, consiente o inconsciente, que el hecho de viajar y el viaje en sí mismo produce sobre los individuos.

Una de las secciones de La Gran Evasión se denomina “La maleta”. Ahí se recomiendan películas, libros, música… relacionadas con un determinado país. Aunque no es sencillo aconséjanos alguna película, alguna canción y sobre todo algún libro que te inspire y te anime a viajar. ¿Por cierto, recuerdas el primer libro de viajes que leíste o te regalaron?

Varios serían los libros que hay que leer pero un par de ejemplos pueden ser “L’Usage du monde” de Nicolas Bouvier – editado en España como “Los caminos del mundo”– y L’Antivoyage” de la escritora Muriel Cerf.

También me encanta la obra del escritor rumano de lengua francesa Panait Istrati.

Los primeros libros de viajes que leí y me regalaron fueron las aventuras de Julio Verne, cuando tenía 12 años.

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Catherine no todos los días se tiene la oportunidad de entrevistar a un referente del mundo literario y a la pionera de las librerías de viaje. MIL GRACIAS. ¡Ha sido un placer!

La Gran Evasión os invita a contactarnos y a seguir viajando. Una forma estupenda de hacerlo es a través de los libros.

Contactad también con Catherine. www.ulysse.fr y sobre todo visitad sus dos sedes:

  • Librería Ulysse en París

26, rue St-Louis en l’Île, 75004 Paris (France)

  • Librería Ulysse en Hendaya (del 20 de junio a 20 septiembre)

2, Bld de la Mer, 64700 Hendaye (France)