Mis libros

La Gran Evasión se inició en el apasionante mundo de la literatura de viajes autoeditando, allá por mayo 2013, un diario de relatos titulado “De viaje con el Gallo: cuando la acción humanitaria empieza por uno mismo”.

Alex Fraile, su autor, cree firmemente en la máxima del profesor José Luis Sampedro: “no sólo existe el derecho a la vida sino el deber de vivirla” y como él mismo dice dejó su trabajo en el ámbito de la acción humanitaria “para emprender una aventura sin tiempo ni rumbo fijo, con la única pretensión de ser feliz y sentir que uno debe hacer, en la medida de lo posible, lo que le apetezca y no lo que el sistema te hace creer que es mejor”.

Foto de Alex FraileSe trata de un libro de viajes, personal, original, fresco, divertido y escrito pues en clave de humor y no exento de ironía. Aborda la capacidad de plantearse un gran reto y llevarlo a cabo, de vivir la vida que queremos y no solo imaginarla y al fin al cabo cumplir sus sueños.

Años más tarde, verá la luz “El soñador errante. De viaje con Pierre Loti” editado por La Línea del Horizonte.

El mar y la literatura fueron las grandes pasiones de Pierre Loti, un autor tan inusual y prolífico que ha inoculado la pasión por las cosas del mundo a más de una generación de escritores y viajeros, y no solo en Francia. Excesivo, barroco, amante de los disfraces y la heterodoxia, su literatura es la huella de un talante neorromántico y una inquebrantable sed de libertad.

Álex Fraile sucumbió a la admiración por este personaje superlativo; a veces provocador, otras, extravagante o cínico, pero siempre rendido a los encantos de lo desconocido. Desde hace años el autor de este relato ha ido visitando muchos de los lugares donde vivió el famoso escritor francés, ya sea China, Japón, Turquía, Senegal, Camboya, Birmania o Madrid y Andalucía, donde pasó su luna de miel, sin olvidar el país vascofrancés, donde murió. Escenarios revisitados con sus obras bajo el brazo, transformados irremediablemente por esa masa turística que Loti ya olió y despreció, pero que todavía conservan rincones y aromas tal como los percibió el marino Loti en un tiempo en el que el mundo aún parecía lejano y secreto.