Australia

Sídney, paradigma del bienestar 

Hay ciudades a las que les cuesta “socializarse” y otras que, de inmediato,  cautivan y embriagan al viajero, dándole la bienvenida y haciéndole  sentir como en casa. Sin lugar a dudas, Sídney pertenece a este exclusivo grupo de metrópolis que atrapan y hechizan al viajero y desde los primeros minutos le hacen pensar a uno “no me importaría lo más mínimo vivir aquí”.

Majestuosamente ubicada sobre la Bahía de Jackson, Sídney, a pesar de su tamaño, la más grande del país, transmite la hospitalidad y tranquilidad de las pequeñas urbes. Podría ser definida como el paradigma del bienestar. Pruebo de ello es el clima y las oportunidades que brinda para hacer deporte al aire libre.  El turista observará a gente corriendo o montando en bici por todas partes (a través de la bahía, bordeando el Opera House, cruzando el imponente Harbour Bridge…) y sobre todo surfeando, remando en kayaks o navegando en pequeños veleros, uno de los pasatiempos preferidos por sus habitantes.

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La enorme calidad de Sídney, en los primeros puestos del ranking mundial, implica sin embargo que el coste de vida no es barato. La Gran Evasión, por ejemplo, para ahorrar y evitar pagar alrededor de 3 AUSD, que cuesta cada trayecto en transporte público,  aprovechó para recorrer gran parte de la ciudad a pie.

Me alojé en Glebe, en el Inner West, y cada mañana caminaba al menos una hora hacia la City (la zona del Opera House etc.), buena base de operaciones para excursiones de un día. De camino se pasa por el Fish Market y es inevitable que a uno se le afilen los colmillos, por la cantidad y calidad del marisco que venden. Es un excelente lugar para dejarse ver, sobre todo durante el fin de semana, y palpar el ambiente jovial y despreocupado de los “sydneysiders”.

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Si algún día os dejáis caer por Australia, por Sídney en particular, lo mejor es dejarse llevar. Hay tantos sitios interesantes que no sirve de nada planificar. En mi estancia me tomé la cosa con calma y a lo tonto no paré de ver y hacer cosas: paseítos por la bahía (os aconsejo ir a Manly), bañarse  en Bondi Beach, descansar y hacer picnic en el Jardín Botánico…. Viajar es sencillo. Todo está bien señalizado, todo el mundo habla inglés, a pesar del peculiar acento de los australianos, la red de transporte es de primera y la gente es simplemente encantadora.

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Hablando de cultura, la ciudad tiene una ilimitada de oferta de ocio y una agenda cultural de primera. Por ejemplo, durante la estancia de La Gran Evasión se celebraba el Festival de Teatro Fringe, principalmente en el bohemio barrio de Newtown.

Del mismo modo, si os gusta la música tened presentes que la escena musical australiana vive una época dorada y hay decenas de grupos interesantes: 360, The Rubens, Tame Impala, Pond…

La Gran Evasión se quedó hipnotizada por esta ciudad y aunque lejano, es un fantástico lugar para vivir y asentarse. ¡Ahí dejamos el consejo por si alguien piensa cambiar de aires!

¡Contactad con La Gran Evasión y descubrid uno de los rincones más fascinantes y con mayor calidad de vida del mundo!

Como se puede ver en algún mural en el barrio de Newtown: !Australia hits!

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