Gales

Pasión por el rugby

Allá por 1823, William Webb Ellis, un joven y osado chaval inglés, en pleno partido de fútbol antiguo, desafió las reglas del juego y corrió con la pelota entre las manos. Dice la leyenda, que aquel pequeño gesto de rebeldía, indiferencia por la tradición o puede que incluso inconformiso, dio origen a un nuevo deporte. Otra curiosidad es que esta escena tuvo lugar en la localidad inglesa de Rugby, situado en el condado de Warwicksire, en el centro de Inglaterra. Aunque no hay unanimidad al respecto parece que de ahí se remontan los orígenes del rugby.

Donde no hay discusión es en la esencia de este maravilloso deporte, definido por algunos como “de villanos pero jugado por caballeros”. El rugby es sinónimo de respeto por los contrincantes y los árbitros, espíritu de equipo, compañerismo, solidaridad, juego limpio y en definitiva honradez. Cualquiera que haya jugado a este deporte sabrá como dice el dicho que un campo de rugby no es un trozo de césped pero sí un trozo de vida. El jugador de rugby lo es dentro y fuera del campo.

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La Gran Evasión, como buen amante del rugby, no quiso perderse la oportunidad de acudir a uno de los acontecimientos deportivos por antonomasia, el Seis Naciones, o deberíamos decir el antiguo V Naciones. Los orígenes de este prestigioso torneo se remontan a 1883 y fue en 1910 cuando Francia fue invitado al torneo y a luchar con las cuatro potencias europeas del deporte ( Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda).

Desde entonces, con algunas excepciones como durante las Guerras Mundiales, esos cinco países se baten en cobre por lograr el prestigioso torneo y si es posible ganar el Grand Slam, premio a aquél país que vence al resto de sus contrincantes. El campeonato se juega a partir del mes de febrero en la modalidad de todos contra todos, con alternancia de campo cada año. En paralelo hay varios premios honoríficos como la Triple Corona ( vencer a los otros tres rivales británicos); la Copa Calcuta (para el vencedor del Escocia- Inglaterra) y por haber hay hasta una Cuchara de Madera para aquella nación que pierde el resto de encuentros.

En el año 2000, Italia fue invitada a competir, por motivos supongo puramente económicos más que deportivos, naciendo lo que se conoce hoy en día como el Seis Naciones.

La Gran Evasión quiso viajar hasta Cardiff para presenciar, en febrero de 2012, uno de los clásicos del torneo, el Gales-Escocia.

Tratándose del rugby y del Seis Naciones, los partidos son lo de menos y el espectáculo comienza mucho antes del silbato inicial y por supuesto fuera del terreno de juego. El hermanamiento entre aficiones forma parte del evento y es simplemente espectacular. Cierto es que la ingesta incesante de cerveza contribuye a ello y más si de por medio está la afamada afición escocesa.

Aquellos días las calles y sobre todo los bares de la ciudad, en particular la zona de St Marry Street, estaban poblados de grandullones con kilts, la falda escocesa. Esta prenda se suele usar en bodas o en ocasiones especiales y desde luego que el Seis Naciones lo es.

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Llegó la hora del partido y el equipo de gala de La Gran Evasión acudió a los aledaños del Millenium Stadium, feudo del XV de los Dragones y uno de los estadios más modernos de Europa. Una vez dentro, uno se queda maravillado por esta obra de la ingeniería, con su novedoso techo retráctil, pero sobre todo por el ambiente. Si bien predominaba la afición local, la marea azul que acudía desde Escocia estaba mezclada con sus vecinos los galeses. Desgraciadamente esta escena, cotidiana y normal en el rugby, no es posible en otros deportes. El rugby es un deporte de caballeros tanto fuera como dentro del campo. Hasta La Gran Evasión estaba dividida, aunque predominábamos los seguidores de Escocia.

¿Pero os preguntaréis, al igual que nuestros “vecinos”, qué hacen unos españoles en un partido del rugby?. La respuesta, pinta en la mano fue clara y concisa “Just enjoying the game”.

Da igual que uno este familiarizado o no con las reglas y la terminología de este deporte. No hace falta saber qué es una melé, un ruck, un avant. Tampoco es fundamental conocer las demarcaciones de los XV jugadores, la diferencia entre el apertura o el zaguero, el rol del medio melé o del flanker o por qué se pita o no un golpe de castigo. Asistir a un partido de rugby, en particular del Seis Naciones, es quedar atrapado por la nobleza de un deporte y la pasión de dos naciones, dos aficiones y de 30 “nobles guerreros”.

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Una de las escenas que mejor definen los valores de este deporte es el momento de los himnos nacionales. Escuchar a las respectivas aficiones cantar a capela el “Flower of Scotland” y el “ Hen Wlad Fy Nhadau” no tiene precio y pone los pelos de punta. Esos himnos, antaño cantos de guerra, evocan al pasado, a la historia y cultura de ambos países.

Gales y Escocia son dos de las selecciones de rugby con más solera aunque atravesaban momentos bien diferentes.

El prometedor XV de los Dragones, o del Puerro, cuenta con una generación prometedora que intenta emular las gestas de aquel mítico equipo, conocido como la Orquesta Roja, que en la década de los setenta marcó un estilo de juego y maravilló al planeta. Aquel XV liderado por jugadores de leyenda como Barry John o JPR Williams, Gareth Edwards… marcó una época y ganó en ocho ocasiones el V Naciones.

Por su parte la joven escuadra escocesa intenta reverdecer laureles y volver a ganar. El equipo no cuenta en sus filas con jugadores o líderes como el añorado y mito del XV del Cardo, el inigualable Gavin Hastings. Entre tanto, el objetivo era ir creciendo y evitar la no deseada Cuchara de Madera.

A pesar de una primera parte bien igualada y de juego muy físico, los segundos cuarenta minutos pusieron a cada uno en su sitio. Gales con jugadores de talla mundial como Jonathan Davies, Adam Jones, el zaguero Leigh Halfpenny (autor de dos ensayos) y el tercera línea Dan Lydiate ( a la postre nombrado jugador del torneo) sacaron el rodillo y demostraron su verdadero potencial. El partido finalizó con un elocuente marcador de 27-13 para los locales. Buen augurio ya que aquel año el XV del Puerro se llevó el Grand Slam y el año siguiente, en 2013, volvería a ganar el torneo.

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Al fin de cuentas eso es lo de menos. En el rugby, más que en cualquier deporte, lo relevante es participar y respetar a su contrincante. Bueno lo realmente importante es el “tercer tiempo”, una tradición que consiste en confraternizar con el adversario alrededor de unas cervezas. Las aficiones llevan esta máxima a rajatabla y tras el partido era hora de comentar las jugadas y tomarse unas pintas. La Gran Evasión no fue menos. No se puede viajar al Seis Naciones y no hacer un “tercer tiempo”. El nuestro fue digno de ver.

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La capital de Gales bien merece una visita , con o sin torneo de por medio. Sin lugar a dudas el principal atractivo es el Castillo de Cardiff, fundado en 1091 por los normandos sobre un antiguo asentamiento romano. A lo largo de su historia el castillo pasó por manos de varios nobles hasta que en 1766 perteneció a los Condes de Bute, pero fue ya en siglo XIX cuando un nuevo castillo, de estilo victoriano, fue construido y diseñado por el afamado arquitecto William Burges. Es recomendable visitar este enclave situado junto al parque Bute.

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La Gran Evasión os invita a vivir la experiencia del Seis Naciones. En nuestro caso elegimos Cardiff pero no es la única opción

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