Japón

Maratón de Tokio

Tres horas, treinta y siete minutos y 41 segundos. Esta sería la respuesta fácil y no del todo cierta a una pregunta recurrente en los últimos meses. ¿Qué tiempo hiciste en la maratón?

Tiempo de Alex en la Marathon de Tokio

El pasado 23 de febrero La Gran Evasión participó en la 8ª edición de la Maratón de Tokio, una de las seis maratones considerada de categoría mundial. Sin embargo la aventura empezó mucho antes y por lo tanto la “carrera” se prolongó más allá del registro oficial.

La Maratón de Tokio, empezó lejos, muy lejos de la capital japonesa. En una noche de insomnio bajo los estragos del calor veraniego de Madrid. Es curioso lo que hace uno cuando no puedo conciliar el sueño. En este caso, abrir el ordenador y apuntarse al sorteo de una maratón en la otra parte del mundo. Transcurrió el tiempo y a finales de septiembre recibí un mail confirmando mi participación en la carrera. Cosa nada fácil vista la gran demanda de corredores. Era hora de comprar un billete de avión y lo que es más duro y exige más constancia, entrenar.

No hablaré de los entrenos, ni en lo que piensa uno cuando corre en solitario, bajo el sol, la lluvia y el frio. Eso se lo dejó a maestros como Haruki Murakami que nos relató de forma fidedigna la soledad del runner en “De qué hablo cuando hablo de correr”.

Ahora todos comprenderéis que es imposible terminar un maratón en 3h 37min 41s y menos aún en 2h 3min 23s, actual récord del mundo.

Si bien La Gran Evasión viajó por libre, en Barajas (bueno Adolfo Suarez) y en el vuelo desde París se notaba el ambiente. Decenas de corredores extranjeros acuden a esta gran cita del atletismo. Tardé menos en llegar a Japón que el ultrafondista francés Serge Girard, quien en su día recorrió a pie los 19.097 km que separan París de Tokio, pero llegué igual de fatigado que él. Lo que debe ser común a todo viajero o persona es la impresión de incredulidad que supone llegar a una ciudad como Tokio.

Tokio es una urbe majestuosa, gigantesca, caótica y organizada por igual. Todo funciona como un reloj aunque al principio cueste saber en qué sentido giran las agujas, por donde ir y por donde no ir. Un consejo es respirar un segundo, analizar el mapa del metro y entonces ponerse en ruta. Y si tenéis duda solo hace falta preguntar y un gentil caballero o señora os responderá con una amabilidad atemporal.

La ciudad de noche en Tokio

Una de las decisiones claves a la hora de visitarTokio es elegir, ya no solo el alojamiento, que es lo de menos ya que la oferta es amplísima, pero sí el barrio. La Gran Evasión se decantó por Asakusa, un valor seguro y uno de los lugares más tradicionales de la ciudad y que alberga el templo budista de Senso Ji.

Tras dejar la mochila en el albergue era hora de tomar el pulso a la urbe y acercarse a por el dorsal de la maratón. La Feria del Corredor tiene lugar en el Tokyo Big Sight en Odaiba, junto a la bahía de Tokio. El viaje en metro permite recorrer el monorraíl Yurikamone, adentrarse entre rascacielos y ver no muy lejos iconos de la ciudad como la Torre de Tokio, símbolo del renacimiento de la ciudad tras la II Guerra Mundial.

Tokio y sus calles

Cuando uno llega a la Feria del Corredor se da cuenta de inmediato que no se trata de una maratón cualquiera aunque, visto la excelente organización, nadie diría que dos días más tarde 36.000 atletas recorrerían sus calles. Ninguna cola, todo perfectamente indicado y si alguien se le hubiese olvidado una prenda deportiva, sea cual fuese, la puede adquirir en uno de los 108 stands que conforman la Expo del corredor. Aún habituado a maratones más pequeñas como San Sebastián, Sevilla, Madrid, Amsterdam u otras no tan pequeñas como París, participar en una World Marathon Major como Tokio es jugar en otra liga. ¡Hasta tienen tienda oficial de merchandising! La única pega es que el sábado no organizan la tradicional comida. ¡Y servidor que soñaba con una recreación de la comida de la pasta a base de sushi!

Tras un sábado tranquilo, paseando por los barrios de Yanaka y Ueno e intentando aclimatarse al frió invernal, era hora de descansar y preparar la ropa para la carrera.

Llegó el domingo y al despertarse la eterna exclamación, ¡joder quién me mandaría meterme en estos líos! Cuesta madrugar pero al coger el metro, ver otros penitentes y sobre todo palpar el ambiente que reinaba en la estación de Tochomae y en los aledaños de Shinjuku uno se activa, se mentaliza de inmediato y empieza a calentar camino del área de salida asignado. De lo contrario, literalmente, se congela.

A las 9h 10 min del domingo 23 de febrero de 2013, bajo las torres de las Oficinas del Gobierno Metropolitano de Tokio, el reloj de carrera se puso en marcha. Lejos quedaba esa noche madrileña y esos largos entrenos por la Casa de Campo y por el Retiro. Era hora de comprobar el estado de forma de La Gran Evasión.

Los primeros kilómetros transcurren entre una marea humana pero por avenidas amplias de Shinjuku e Idiabashi. El primer pensamiento en carrera es positivo y alegre, ¡qué pasada poder correr bajo las calles de Tokio y sin tráfico! Poco a poco, aunque es ardua tarea dado el frío invernal, se entra en calor y en ritmo. A pesar de la experiencia siempre cuesta controlar esos primeros minutos de carrera, al tiempo que compruebo que aun siendo amplia minoría hay mucho extranjero.

La Gran Evasión con el dorsal de la Maratón de Tokio 2014

El primer “spot” turístico es el Palacio Imperial y sus jardines llenos de cerezos preparándose para el hanami, la fiesta de la floración y verdadero reclamo turístico del país. Cerca de Hibiya la  carrera gira y uno se adentra en la primera y gran U del recorrido. A pesar de ir a buen ritmo, ligeramente por debajo de 5 minutos por kilómetro, desmoraliza ver a la cabeza aventajando al pelotón de La Gran Evasión en aproximadamente 4 kilómetros.

Al pasar por la media maratón, situada en el famoso y comercial barrio de Ginza, las sensaciones son buenísimas aunque en ese momento uno vuele a pellizcarse y a no creerse estar haciendo deporte por unas calles que horas más tardes estarán repletas de coches y viandantes llenos de bolsas de las boutiques más caras del mundo.

Al abandonar Ginza, de repente un extraño. Una cortina de agua nieve nos devuelve a la realidad y a la dureza de una maratón. No toca otra que apretar los dientes y seguir concentrado y más en el paso por el kilómetro 28, la puerta del trueno en Asakusa, a dos pasos de la posada tokiota de La Gran Evasión.

De repente y tras consultar el crono un se da cuenta y mira que faltan 12 km. que no será posible bajar de las 3h 30 min. ¡No pasa nada! Al contrario. En esos casos solo hace falta aminorar un pelín la marcha y recuperar sensaciones, cosa que se logró de inmediato alentado por el público que bordea cada avenida. Al llegar a Harumidori de repente se huele a meta. ¿Será la proximidad de los muelles o de la bahía o las ganas de acabar? Los últimos kilómetros son siempre como la película “Atrapado en el tiempo”. Uno tiene la sensación de haber vivido ya momentos similares, de haberse topado con la misma espectadora, el mismo atleta minutos, horas antes. A quien siempre teme uno ver y da igual que se encuentre en Sevilla, Amsterdam, en el MAPOMA o en este caso en Tokio es a Monsieur Mazo o, dicho de manera mundana, al embajador del desfallecimiento. Tras unos sabrosos últimos minutos, saboreando la ocasión especial y puede que irrepetible de correr en esta increíble ciudad, La Gran Evasión llegó a la meta situada en el Big Sight y el tiempo se detuvo.

Al llegar todo son halagos, sonrisas, felicitaciones y hasta reverencias. Claro, se olvida por momentos, no podía ser menos, estando en el país de la sutileza y la amabilidad.

Tras secarse el sudor, ¡qué distinto se ve el dorsal ahora!, cambiarse de ropa y estirar no se puede evitar mirar el reloj y sonreír satisfecho al ver esos 3h 37 min 41 s.

Solo La Gran Evasión y tú sabemos que ese tiempo no es real.

Lo bueno es que el tiempo no se paró del todo ya que empezaba la verdadera Gran Evasión japonesa.

Si quieres conocer el resto de la estancia en Tokio, el inicio de la gira asiática de los Rolling Stones y sobre todo si deseas planificar tu viaje por Japón contacta con La Gran Evasión.

Las calles de Tokio