Indonesia

Descubriendo volcanes

Indonesia es un mundo por sí mismo. Este descomunal archipiélago, de más de 17.500 islas, entre ellas Java, la más poblada del planeta, ofrece un sinfín de oportunidades para los amantes de la naturaleza y de los deportes de aventuras. Se trata de un lugar ideal para bucear, es paraíso del surf extremo y un lugar privilegiado para los amantes del senderismo y en particular de los volcanes.

Indonesia, debido a su ubicación en los bordes de varias placas tectónicas, es posiblemente el país que alberga mayor número de volcanes y actualmente un gran número de ellos están activos. A lo largo de su historia sus habitantes han sufrido los estragos de terremotos y de erupciones volcánicas, incluyendo dos de las mayores tragedias de la historia como fueron las devastadoras erupciones del Krakatoa y el Tambora allá por el siglo XIX.

Hoy en día los sistemas de alerta temprana son muy sofisticados y un gran de números de ellos están abiertos al público, convirtiéndose en un reclamo para los amantes del trekking.

La Gran Evasión ha tenido la suerte de poder descubrir algunos de ellos, en distintas islas y rincones del país.

Uno de los reclamos de Sumatra es Bukit Lawang donde, además de descansar, uno se puede adentrar en la selva y hacer senderismo por el Taman Nasional Gunung Leuser para observar orangutanes desde muy, muy cerca, inmersos en sus rutinas diarias.

No muy lejos de ahí se encuentra Berastagi, un pueblo un poco ruidoso para lo que estábamos acostumbrados, pero punto de partida para ascender a dos volcanes: el Gunung Sibayak y el Gunung Sinabung. Recomiendan emprender la subida con guía pero finalmente días consecutivos subimos los dos por nuestra cuenta. En grupo y con sentido común es factible.

El Sibayak, el más sencillo, supone un buen entrenamiento para su hermano el Sinabung. Tras dos horas de caminata uno se topa con el cráter e inmerso en una humareda de azufre. Las vistas son imponentes y lo mejor es que estábamos casi solos. Al fin de cuentas uno busca tranquilidad. Como fin de fiesta, y tras bajar, es recomendable visitar las fuentes termales para estirar y darse un económico homenaje.

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Al día siguiente emprendimos una ascensión muchísimo más exigente en medio de la selva. Por momentos la pendiente exigía ir despacito y agarrándose a las piedras. Tras tres horas de subida, a muy buen ritmo, llegamos a la cima pero el volcán estaba oculto tras las nubes. La ventaja es que el tiempo es tan cambiante que al final es factible contemplar las vistas antes de que el Sinabung se oculte de nuevo entre la bruma. A pesar de lo efímero del momento, merece la pena el esfuerzo y contemplar la inmensidad del paisaje.

Crater-del-Sinabung-w

La verdad sea dicha, es todo un reto y un poco paliza subir dos volcanes en dos días. Hay cosas peores y mucho más duras pero al menos todos nosotros compartimos una agradable sensación del deber cumplido.

Como no era cuestión de pasarse los días sufriendo nos fuimos luego al Lago Toba. A descansar, siguiendo la máxima de mi padre, “o te cuidas tu o nadie te va cuidar”.

Viajar es mi ocupación y como en toda actividad profesional uno tiene derecho a vacaciones. Los mochileros y los consultores de viajes no son menos. Siento que en Sumatra encontré una bombona de oxígeno, ya que es un lugar para cargar las pilas antes de seguir la ruta. Danau Toba, produce una sensación de seguridad y tranquilidad. Es “un lugar seguro” que irradia buenas vibraciones y que se encuentra rodeado de montañas, arrozales, hostalillos y casas Batak.

Otro rincón en Sumatra para ascender un imponente volcán es Kerinci, donde nos embarcamos rumbo a la conquista de nuestro tercer volcán. Esta ascensión discurre en plena selva hasta el Campo Base III donde se pernocta, por decir algo porque hace mucho que no pasaba tanto frío. El objetivo de cualquier ser humano que no quiera vivir en soledad es desnudarse. Debo ir por el mal camino ya que aquella noche dormí con más ropa que nunca. Aún así no pegué ojo. Shelley nos despertó por la mañana con una cara de sueño y terror que nunca olvidaré. ¡No era para menos!

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Emprender una caminata a las 4h de la mañana y con un frío que pela no es el mejor plan para iniciar una jornada. Para colmo mi frontal apenas alumbraba. En el primer tramo sufrí, no encontraba mi ritmo. Al final recuperé las fuerzas y tanto La Gran Evasión como mis tres “hermanos” de aventuras lo conseguimos.

A pesar del intenso olor a azufre, es adictivo contemplar las vistas desde lo alto de volcanes aunque. La velocidad a la que se mueven las nubes es alucinante y se asemeja a un ballet clásico. Todas al mismo ritmo y manejando los tiempos.

Baile-de-nubes-en-el-Kirinci-w

Los volcanes no son exclusividad de Sumatra. En Java destaca el Gunung Bromo, posiblemente el volcán más emblemático de Indonesia.

Antes de contaros la visita al Bromo, un inciso para hablaros del transporte y de la conducción temeraria en Java. Uno, aunque no conduce habitualmente, está acostumbrado a viajar por esas carreteras de dios pero ahí cualquiera alucina y se queda perplejo con lo que ve.  Los adelantamientos por la cuneta, ni que decir que en línea continua, el exceso de velocidad en carreteras bacheadas, tres y cuatro personas en la misma moto y sin casco, estas y demás infracciones son rutina. Si el gobierno indonesio instaurase el sistema de puntos, al día todo el mundo, hasta el apuntador, se quedaría a 0 de una sola tacada.

El Bromo está rodeado de otros volcanes como el Semeru, la montaña más alta de Java. El entorno es desolador, que quita el aliento  y se asemeja a un paisaje lunar, apocalíptico. Si habéis leído “La Carretera” de Cormac Mc Carthey sabéis de qué hablo.

Belleza-apocaliptica-en-el-Bromo-w

Sin necesidad de hablar era obvio que todos estábamos cautivados y “desgarrados” por la belleza y crudeza del escenario. Sin discusión, uno de los momentos mágicos de las diversas estancias de La Gran Evasión en Indonesia.

Por aquellos tiempos y con esos recuerdos no podía quitarme de la cabeza el “Desolation Row” de Dylan.

Años antes tuve la suerte de poder subir el Rinjani en Lombok pero en general, y viendo el marco que rodea al Bromo, la decisión está tomada. Este es el más espectacular, aunque la ascensión no suponga ningún desafío personal y físico, todo lo contrario que el Rinjani.

Ascender este volcán, la cima más alta de Lombok con sus 3726 de altura, supone embarcarse en una excursión de tres días donde es necesario contratar a un guía y a portadores locales, auténticos portentos de la naturaleza. Es surrealista ver como que “levitan” por las montañas transportando comida y materiales, todo ellos en chanclas de playa.

Atardecer-caminio-del-Rinjani-w

La caminata es altamente recomendable, pudiendo descansar en las preciosas fuentes termales no muy lejos de Pelawangan I. La ascensión final es realmente dura debido al desnivel y a lo resbaladizo del terreno pero la recompensa no tiene parangón. No todos los días se puede ver un amanecer igual, llegándose a ver la vecina Bali.

¡Contacta con La Gran Evasión y no te pierdas este conjunto de islas! ¡Te quedaras atrapado por la amabilidad, misticidad y simpatía del lugar y sus habitantes!