Etiopía

En el país del Reino Fasilada

Gondar, capital del que fue Reino Fasilada y conocida como la “Camelot de África” es una ciudad que atrapa a cualquiera. La Gran Evasión no escapó al embrujo del, otra hora, máximo exponente del antiguo reino.

Uno de sus reclamos es la iglesia de Debre Berham Selasie, una maravilla del S. XVII situada en lo alto de la ciudad y conformada por una torre principal más 12 apóstoles o 12 torres. El orden de los factores no altera el producto.

Una manera agradable de finalizar el día es caminar, en gran parte entre eucaliptos, hacia el Hotel Goha. Su terraza es un estupendo mirador para contemplar la puesta del sol.

Al levantarme surgió el primer problemilla del viaje, sin importancia pero trastorno al fin y al cabo. Se me rompió el Ipod.  Bueno el cabreo se compensa y olvida cuando se visita el Recinto Real, símbolo del esplendor de la época Fasilada. La joya de la corona es el Palacio. Ahí a nadie se le pasaba un detalle. La habitación de la plegaria tiene vistas a las 4 iglesias del complejo. Gondar es pequeña y manejable por lo que vale la pena, aprovechando la entrada, visitar el complejo en diferentes horas y momentos. Así se saborea y se da un trago más largo a este elixir del pasado.

Detalle_castillo-Gondar-w

Es aconsejable acercarse al complejo de los Baños de Fasilada. Una enorme piscina, vacía salvo durante el Timkat, uno de los festivales más conocidos del país, domina el complejo. En medio del mismo se erige un edificio que según parece fue la segunda residencia del Rey.

La ronda acaba con una visita a la Iglesia de Kuskuam, retiro de la Emperatriz Mentewab. Según parece, en aquella época si eras una persona lujuriosa te mandaban ahí para que rezases y se te quitase la tontería.

Durante toda la estancia en Etiopía La Gran Evasión se desplazaba en transporte público pero para ir a Askum y tras oír demasiados consejos, llegó a la conclusión de que no era mal idea a nivel de coste-eficiencia coger un avión. El precio es más que asumible, se gana tiempo y se evita viajar por una de las peores y más peligrosas carreteras del país.

Viajar en avión implica, de cajón y Perogrullo, acudir al aeropuerto. En contra de la costumbre llegué, por casualidad, con bastante antelación. El de Gondar era como todo aeropuerto africano que se precie: pequeño lobby, zona de llegada, de salida y tienda, todo en uno, restaurante con vistas al tarmac, el pasajero teniendo que atravesar la pista para subir al avión. Me encanta la atmósfera africana de estos lugares.

Fue la primera vez en mi vida, inaudito, que llegué a destino antes de la hora prevista de salida. ¡Surrealista y “berlanguista”! Y luego hablan de puntualidad británica. La salida de Gondar estaba prevista a las 10h y llegamos a Aksum a las 10h. El vuelo, a traición y sin previo aviso, salió casi una hora antes. ¡C’est l’Afrique! Bueno, La Gran Evasión tuvo más tiempo para disfrutar de Aksum.

Una vez ahí tras una siesta me fui camino de las iglesias de Santa María de Zion. Por el camino me pilló una trompa de agua de narices. Sí, aunque no lo parezca, en África también llueve. Tras la tormentilla, a contemplar las iglesias. El complejo se compone de la Nueva y Antigua Iglesia de Zion. Solo vale la pena la segunda, una de las joyas cristianas. Coincidí con una procesión y fue la primera vez en todo el viaje que me di cuenta que no era el único turista.

Por la tarde se puede pasear por la colina para ver desde las alturas el imponente conjunto de tumbas de Aksum.

Mi segundo día se inició tras otra visita al restaurante de un americano casado con una etíope. Da gusto encontrar lugares donde al poco tiempo un se convierte en huésped habitual y un personaje como de los de toda la vida. Tras desayunar una tortilla y volver a discutir de lo divino y humano con los propietarios, con las pilas cargadas, me pasé todo el día visitando monumentos, palacios y los vestigios de la época dorada de Aksum, lugar donde vivió la Reina de Shaba.

Lo imprescindible es visitar, lo que en inglés denominan el colosal Northern Steale Field. El conjunto arquitectónico reúne más de 120 obeliscos o monolitos. El más grande, de 33 m de altura, se derrumbó pero sigue en el mismo lugar donde se desplomó. El conocido como Roma es el más alto y atractivo de los que siguen en pie y tras ser robado por Italia, siguiendo órdenes expresas de Mussolini, volvió a Etiopía hace apenas 7 años.

Obelisco-Roma-en-Aksum-w

Una vez fuera del complejo, es aconsejable visitar a las imprescindibles tumbas de los Reyes Kaleb y Gebre Meskel. En esta segunda se pueden contemplar tres sarcófagos.

A unas dos horas de Aksum se encuentra Yeha, primera capital de Etiopía. El trayecto fue accidentado ya que mi compañero de al lado que soltó todo el gofio. No me regó de milagro y sigo sin saber qué era el brebaje violeta que expulsó de su boca como si estuviera en trance. Bueno el revisor tiró de ingenio y todo como nuevo. A eso se le denomina, logística a la africana.

Vuelta a la historia. Es una pena porque el Templo de Yeha, lo más emblemático de las ruinas, estaba prácticamente cubierto por un andamio. No siempre había que tener suerte.

Después de un provechoso día, de vuelta a Aksum, era necesario descansar para la el plato fuerte del periplo por el norte de Etiopía: las iglesias de Tigray y Lalibela.

Ahora que lo pienso esos días la política estuvo presente de una forma u otra en mi mente. Continuaba leyendo “El Imperio” de Kapuscinski y visité al Memorial de las Victimas. En los 70 y 80, bajo el poder del Derg, la región donde me encontraba, Tigray, vivió una de sus peores crisis alimentarias y el Coronel Mengistu, al frente del grupo militar, dejó morir a miles de personas. El Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) se sublevó. El museo muestra todo ese proceso. El TPLF se fusionó con varios grupos de oposición, surgiendo el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF). El EPDRF gobierna en la actualidad el país.

Guerra-de-Tigray-w

En Mekele me junté con mi amiga Alex y seis amigos comunes, de vacaciones por Etiopía. Tras la alegría de encontrarme con amigos nos embarcamos en una furgoneta rumbo al paraíso: el Gheralta Lodge. Este lugar no es ni más ni menos que un simple complejo de cabañas llevado con mucho, mucho gusto por un italiano. El lodge, un ejemplo de buena gestión y eco-turismo, es de largo el mejor lugar para descansar en Etiopía.

Esa fascinante región se caracteriza por albergar más de 120 iglesias ubicadas en lugares inimaginables, en medio de las montañas. Algunas de ellas son de dificilísimo acceso y sobre todo aptas para gente sin vértigo. La Gran Evasión, tras sufrir un incidente hace tiempo en un pozo en Mauritania, no forma parte de esta distinguida y afortunada categoría. Conclusión, tras un consenso, decidimos entre todos visitar dos y nos decantamos por Maryam Korkor y Debre Tsion Abraham.

La primera es de dificultad media-alta y se accede tras una caminata de 50 min, con algunos tramos muy escarpados, pero factibles. La iglesia es del siglo XVII con frescos y pinturas considerables (San Jorge etc.). Al lado se encuentra Maryam Korkor. Una pequeña cueva-iglesia con unas vistas de ensueño.

La-Gran-Evasión-en-Tigray-w

Después de la comida nos fuimos rumbo a Debre Tsion. De fácil acceso.

Por cierto es justo reconocer que la iglesia más emblemática no es otra que Abuna Yemata. No fuimos y me alegro porque, a pesar de estar en forma, el vértigo me hubiese impedido hacerlo. Cuando un etíope te dice “If you have vertigo is too risky”.En cualquier caso haced un esfuerzo e intentad subir.

Al día siguiente, vuelta a la realidad y tras ni más ni menos 14 horas de furgoneta llegamos a Lalibela, sin discusión el lugar más turístico y conocido de Etiopía. En realidad fue conocida como Roha pero tomó su actual nombre tras la muerte del Rey Lalibela, ideólogo y creador de esta locura de iglesias excavadas en la roca. Significa “el que come miel”. Esto lo digo para justificar la canción que escuché esos días. Honey White, de Morphine.

El conjunto histórico de Lalibela está compuesto por 11 iglesias, todas esculpidas en la roca, divididas en tres grupos. El primero, el del noroeste, está formado por 6 de las 11 iglesias, siendo la más espectacular la de Bet Medhane Alem. Se considera la más grande del mundo de las jamás construidas en roca. Como curiosidad decir que alberga una cruz de oro de 7Kg, solo visible los domingos. Lo curioso es que fue robada en su día y finalmente volvió al país.

El conjunto del sureste no es tan espectacular en cuanto tamaño pero sus cuatro iglesias son más refinadas. La Gran Evasión se enamoró de Bet Abba Libanos, pero sobre gustos no hay nada escrito. Lo dicho, cada uno tiene sus preferencias pero casi nadie podrá discutir que la joya de la corona es la Iglesia de Bet Giyorgis. ¡Sin palabras!

Iglesia-Bet-Giyorgis-en-Lalibela-w

Durante el camino a uno le invaden los nervios. De repente se divisa la iglesia, como levitando en el aire. A pesar de ser el típico monumento que uno ha visto ciento de veces en postales o documentales, la realidad supera la ficción y de golpe y porrazo se superan todas las expectativas. Un ejercicio recomendable es quedarse sentado en un rincón observando cómo los sacerdotes rezan sus oraciones, dotando de un halo de espiritualidad al lugar.

Anacoreta-contemplando-Bet-Giyorgis-w

Cuando uno se encuentra abajo y alza la vista se da cuenta de la dimensión y grandeza de este enclave singular e irrepetible. Es espectacular contemplar el atardecer y ver como se intensifican y marinan los colores: el amarillo liquen, la arenisca roja de las paredes… Al margen de credos nadie escapa al encanto de esta maravilla y uno de los reclamos de cualquier viaje a Etiopía.

Aunque cueste creerlo en Lalibela, no todo es tradición y hay cabida para la ciencia-ficción. La Gran Evasión visitó una locura llamada Ben Abeba. Se trata de un restaurante, todavía por acabar, futurista y en la cima de una montaña con unas vistas de ensueño, fruto de la fantasía y divertimento de una dicharachera escocesa de Motherwell. Recuerda, salvando las distancias, a lo que hacía César Manrique.

En ocasiones la gente le tiene respeto a África. ¡No haya motivos!. Es un continente fascinante, siendo Etiopía una de sus perlas.

La Gran Evasión tiene predilección por esta región y Etiopía es uno de los grandes exponentes de las maravillas que esconde África

¡Contacta con La Gran Evasión y descubre los rincones más espectaculares de Etiopía!